lunes, 3 de febrero de 2020

Sal


Sal

Sal tras la alabanza
mañana apartada,
asalta las camas,
Abarata a las almas
agazapadas.

Sal

Sabrás a la maldad
al alba pasar;
al cavar las llagas,
al salar las caras
amalgamadas.

Sal

Al tardar la calma
pasarás a amar,
cantarás baladas
a la acallada paz
a la aclamada mar

Hasta pasar
amansada

         Cada mañana.



Emman.

Cristales sedosos


A pesar de permanecer sereno y con facciones estáticas, no podía dejar de lado todo lo que le acontecía durante esos días. En vez de confirmar hechos sólo buscaba en las cosas otra interpretación, culparse de todo tratando de justificar las tragedias que cargaba en su corazón era lo único que lo hacía ser de una manera quizá lamentable, especial. Así era, pero esta vez había algo que no podía dejar de lado pues, de manera sorpresiva, esta vez alguien lo cameló de forma contradictoria pues no consistían en simples halagos, lo que le hizo cortejarla y pretenderla de forma muy formal. La mayor parte del tiempo le hacía ver que en realidad era un tonto y que lo único que necesitaba saber, era que la vida y el tiempo eran relativamente cortos, que en vez de pensar en cosas innecesarias comenzará a ver la grandeza que a veces guardan las cosas que carecen de importancia.

No parecía importarle nada, de hecho, las personas que no lo conocen tanto, nunca sabrían las cosas que le acontecen. Incluso yo no sabría nada si no me lo hubiera dicho. Dentro de sus ojos se guardaban recuerdos tan vivos que por ese motivo no expresaba sensación alguna de lamentación, su cara sin facciones le dibujaba una sonrisa de forma inversa. Manifestando una cara triste cuando estaba feliz y cuando estaba triste se le veía muy normal. 

No dejaba de contarme el poder de atracción que tenían los ojos de su último amor, "son como piedras preciosas, cristales alojados en la entrada de un valle en donde los males y bondades coexisten de manera mítica" mientras continuaba enalteciendo el rostro de aquella mujer, en sus ojos se le notaba un brillo parecido al que se ve en el flash de una cámara fotográfica. A ratos esa luz como por arte de una fatiga natural se apagaba, buscaba de entre sus bolsillos sus cigarros y fumaba con la mirada cabizbaja. Cuando terminaba, sus ojos se enfocaban en las nubes y recordaba con la misma intensidad detalles de aquella mujer a la que aún seguía amando pues el brillo y la felicidad que desbordaba de su presencia lo hacían ridículamente obvio. "si tu probaras el sabor de sus labios, estoy seguro que no querrías volver a besar nada más que no fuese tan sedoso" e iluminaba a las personas, era como un gran faro cuando hablaba de la mujer que le cargaba de una energía radial.

—No sé, será que sólo tu vez eso en ella, —le respondí cuando su mirada comenzaba a tornarse ansiosa—.
—Tal vez, pero ¿no crees que eso es lo mejor? pues sólo yo puedo ver a ella de esa forma.
—No sé —le dije de nuevo, como si mostrara una falsa indiferencia—, en cierta forma es un poco tonto si lo vez de forma seria.
—Quizá tengas razón... Pero, ¿y qué', en la simpleza se suelen encontrar las mejores cosas que existen en la vida.

Me decía estas palabras mientras cruzaba sus pies y volvía a mirar al cielo con su sonrisa triste, lo que me irritaba y me hacía ser condescendiente, pues sabía que en el fondo él tenía razón. Me desplomaba su alegría de forma lamentable, me hacía sonreír de forma vislumbrante aunque por dentro estuviera muy dolido. Al final de todo, él había ganado de todas las formas posibles y yo no supe que más decir y justo después de terminar de sonreír me despedí y me marché.

Al día siguiente cité a Mónica cerca del parque junto al centro comercial de Linda Vista y con toda la razón que habitaba en mi corazón. Con una sonrisa triste, le dije que lo nuestro ya no podía ser.

Emman.



Todo el tiempo


                    Y es que a veces me aflijo,
de ser sincero y honesto
cuando creo que las cosas giran
en anhelos perfectos.

                    Y es que a veces me desaíro,
de mirar a los ojos por ser
inciertos, al darme cuenta
que a veces sólo son reflejos.

                     Y es que a veces me desdeño
de caminar por la vereda de
mis sentimientos, pues de dehesa
se forman gateras de realidades.

                     Y es que a veces triste me torno,
de sólo dar sin más;
de seguir insistiendo.

                     Aunque me llene de desconsuelo.


Todo el tiempo.


Emman.


El viaje


Es fenomenal encontrarse a las personas indicadas en la vida, cada vez más confirmo esas palabras mientras comparto el pasar de mis días. Siempre que salgo al trabajo siento una invisible distancia entre Amelia y yo, decido no despertarla y sólo le beso la mejilla depositando mi amor y deseos. En cada pisada pienso en cosas trilladas y rio pensando en los momentos maravillosos que vivo a diario con mi amigo, mientras preparo mi corbata y me dispongo a ofrecer mis servicios y productos de casa en casa.

Al principio comenzaba a sospechar que algo sucedía entre él y Amelia, bromeando sobre historias de infidelidad y observando como poco a poco se miraban cada vez más con cierto repudio y simpleza. Con el tiempo comprobé que sólo eran mis celos de recién casado, no había nada entre ellos. Últimamente he notado una cierta importancia y fijación hacia mí, el hecho de llegar a mi casa y al abrir la puerta me reciba en forma de coro un “¡Genaro!, ¡has llegado!” me llena de una felicidad única. Mientras fijamente esperan un reporte de mis ganancias e historias del día; noto una mirada de Amelia que me encadena, me llena de razón para seguir mi rutina, mientras siento la tranquilidad que le brindan mis abrazos y besos.

Por la mañana, justo al salir de mi casa observo al cartero pasar con la mirada evasiva platicando con la vecina. La conversación gira entorno a la inminente supresión del faro, la mente me comienza a vislumbrar mientras me viene una y otra vez la mirada de Amelia. Corro de regreso a la casa, quiero ver a Amelia y calmarla cuando se entere de que no habrá más que hacer aquí, justo me encuentro a la vista de la entrada de mi hogar y observo a Amelia abrazando de forma erótica y a mi amigo mostrándose concupiscente. Comprendí muchas cosas, mientras llegaban las miradas prisioneras de Amelia destazando mi espíritu. Decidí seguir el juego hasta llenarme de odio mientras con una sonrisa llena de una apacible locura los abrace y les explique lo que escuche mientras mirándolos a los ojos, lleno de repulsión y rabia les dije:

Ya no importa en estos momentos, pues a partir de hoy.

Siempre permaneceremos juntos… 

Presente Futuro


TIEMPO que esclavizas a la mente,
despójame de mi consciencia recta.
Quédate con mi yo desgastado,
con el amor que ha muerto
bajo tus afilados dientes.

Quítame el peso del exilio,
déjame volverme libre y has
de mi juicio una máquina,
que no siente y funciona como
el universo que has creado y
esclaviza a las gentes.

Empápame de tu aroma indiferente,
seca mi espíritu noble, vuélveme
uno más y lléname de tu
eterna decidía. Hazme nada;
arrópame de tu vida,
que no permite vivir.

TIEMPO que controlas sentidos
y deseos, parte mis latidos y divídelos
al ritmo de las teclas de tus ojos.
Llévame al colectivo de la nada,
a la existencia de tu alrededor desconocido
y confíame tu ceguera y resplandor infinito.

Ya que iré contigo, susúrrame
de todo lo que acontece,
Transforma mi ser incompleto y
has mía tu constante ausencia.

Convirtámonos en uno y
viajemos juntos,
sin rumbo fijo.
En este momento y lugar.
Tu nuevo espacio.  



Emman.