Mostrando entradas con la etiqueta Minificción. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Minificción. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de febrero de 2020

Heroena

Llevo horas pensando, días, meses... la vida es una soledad perpetua, reflexiono mientras deslizo dentro de mi piel una jeringa cargada de amnesias. Mientras recorre mi cuerpo, mi vista se nubla y mis sentidos comienzan a dejar de reaccionar.

—¿Qué es lo que quiero?)—

Llevo horas pensando, días, meses...

domingo, 8 de diciembre de 2013

Who cares?

Amanece como días anteriores, el cielo se tiñe de naranja y las nubes cambian su negrura por un tenue azul claro. El frío se desvanece paulatinamente y la luz comienza a invadir todos los espacios arrinconando a la oscuridad. Los perros ladran, la urbe resuena y el aire que respiro me sabe tan fuerte que decido contrarrestarlo con uno de mis cigarrillos, a lo lejos se ven las personas con prisa; con hijos, con comida, con cosas para vender, con miradas moribundas, con las manos frías. Mientras camino por las calles recuerdo, como todos los días por la mañana, el calor de tus manos y el brillo que emana de tus ojos; tu ímpetu y optimismo por seguir viviendo, el aroma de tu ropa y la calidez que brota de tu aliento. Sólo por un instante, recuerdo que estoy cerca de mi puesto, termino mi cigarro y mientras te saludo con la mejor de mis intenciones al verte pasar por la calle y seguirte de largo. La vida me golpea, me despierta del trance diario mientras compro un café y me alisto para vender en mi puesto. Periódicos.

Emman.



http://youtu.be/NN6li_-aGnA

Vuelo hacia un abismo precipitado

Habían atravesado la capa de nubes y un sol radiante bañaba todo el interior del avión. Mientras de sus ojos brotaban lágrimas en las que reflejaba sus recientes días, en esta soledad que aún permanecía y que pareciese esfumarse por la miradas que intercambiaban, escuchaba en su mente aquel concierto de piano en honor a Erik Satie al que ambos asistieron. Su indigno amor crecía cada segundo. El contacto de sus manos los desprendía del avión. Conociéndose de esa forma, ellos estaban seguros de lo que sentían y con un beso entrelazaron sus vidas como si fuesen predestinados por el tiempo a amarse. Al aterrizar, él espero estático y tembloroso, con su vida en la mirada, que volteara y corriera hacia el con una sonrisa. Pero ella, como si fuese una conducta natural de su amor y algo que hiciese como hábito, volteó y sonrió por sonreír. Tomando el brazo de su pareja que paciente esperaba su regreso en la entrada del aeropuerto.


Emman.

Merienda

—¡Alguien! ¡ayúdenme! ¡por favor! ¡auxilio!

Gritaba con una desgarradora voz que despertó facciones de mi inmóvil rostro mientras arrastraba a su inerte novio. Deslizándolo hacia la habitación helada, comencé a recordar aquella niña de color canela, su piel llena de esperanzas se volvió fría en un instante.
Un hueco en el estomago y un aliento agrio me instaron a regresar en sí y acercarme a ella:

—¿Usted me va a violar, señor?

Me preguntó con una mirada que perforaba toda resignación, su vida se quería escapar por sus brillantes ojos, rojizos y húmedos. Lo que me provocó responderle con una sutil voz a la par de una sincera sonrisa:

—No, señorita. Yo sólo soy un caníbal.

martes, 26 de febrero de 2013

Narcosis

Así es, soy extraño, mi conducta esporádica mente camaleónica me permite creer en algo momentáneo, hacerlo mio y desecharlo cuando me plazca.Soy un conjunto de vidas que busca parar el tiempo. Mirar la realidad como sólo un reflejo es algo muy común. Espero algún día poder ver lo que otros ven, despertar de este sueño, levantarme de la cama en la que me han acostado y gradualmente me han abandonado, caminar y sentir el frió que siento en la punta de mi nariz recorrer todo mi cuerpo...

Así es, soy extraño, quizá esta sea otra vida, que simplemente, deseo detener...

Emman.

Naranja-Rojizo.

Es otoño. Las olas golpean. El perro ladra cerca de la escuela. Me aturde el sonido del aire mientras mirando sus labios, dirige sus ultimas palabras hacia mí:
Ya no te quiero. Es mejor terminar.
El sonido de las cigarras detiene mis pasos, estoy enfrente de la estación que me pudiese llevar a mi casa, mi cuarto, mi computadora... Esta vez vislumbro el color de la tarde, camino decidido entre las vías, inhalo un viento cargado de imágenes y recuerdos de ella, cierro los ojos y sonrió, mientras mi cuerpo, se une con el color del cielo.