domingo, 8 de diciembre de 2013

Merienda

—¡Alguien! ¡ayúdenme! ¡por favor! ¡auxilio!

Gritaba con una desgarradora voz que despertó facciones de mi inmóvil rostro mientras arrastraba a su inerte novio. Deslizándolo hacia la habitación helada, comencé a recordar aquella niña de color canela, su piel llena de esperanzas se volvió fría en un instante.
Un hueco en el estomago y un aliento agrio me instaron a regresar en sí y acercarme a ella:

—¿Usted me va a violar, señor?

Me preguntó con una mirada que perforaba toda resignación, su vida se quería escapar por sus brillantes ojos, rojizos y húmedos. Lo que me provocó responderle con una sutil voz a la par de una sincera sonrisa:

—No, señorita. Yo sólo soy un caníbal.

La sombra de ti

Si tan sólo pudiera regresar el tiempo para cambiar algunas cosas...

Bastarían unas palabras para cambiar el rumbo de mi vida. Quizá ya estuviera muerto, o tal vez no pensaría igual que en estos momentos. No es que mi vida se aya convertido en una basura, me va bien sobreviviendo, me dedico a supervisar el trabajo de varias personas en una empresa pequeña. Últimamente no sé lo que sucede conmigo, finjo reír e invento situaciones que no he vivido para hacer feliz a las personas que me rodean. ¿Qué más da lo que me suceda?

Parece que nunca encontraré las respuestas de mi situación, ¿como es posible saber si las cosas malas son sólo errores? No dejo de preguntarme, de lamentarme desde el fondo de mi corazón por pretender tener algo que nunca fue mio. Quizá nuestro destino es algo que sucede todo el tiempo. Nuestros corazones se enfriaron desde el primer beso, siendo egoístas queriendo vivir siempre unidos, siempre juntos. A veces me hago a la idea de que no hay necesidad de estar triste y me vuelvo loco, me desespero por no poder derramar más lagrimas... He estado bebiendo últimamente con la esperanza de olvidar, de tener un poco de calor por las noches.

A veces sueño que estoy cerca del cielo, en colinas verdes con una cálida brisa de verano, la luz del sol refleja mi sombra de forma gigantesca. Y sin más, todo se vuelve oscuro...

Al despertar viene a mi mente el autobús con la publicidad de zapatos que se la llevo, que hizo que jamas la vuelva ver. Si tan sólo no nos hubiéramos encontrado aquella noche, si no hubiera estudiado en la misma escuela, si no hubiéramos peleado por pretender controlar nuestro futuro. No hubiera pasado nada de esto, o quizá aún estuviera a mi lado.
El recuerdo nunca dejara de doler, la vida es dura y nunca podré saber que me depara después de cada momento vivido. Ahora lo sé, quizá todo cambie en un futuro pero ahora...

...ahora ya no me sirve de nada.


martes, 26 de febrero de 2013

Narcosis

Así es, soy extraño, mi conducta esporádica mente camaleónica me permite creer en algo momentáneo, hacerlo mio y desecharlo cuando me plazca.Soy un conjunto de vidas que busca parar el tiempo. Mirar la realidad como sólo un reflejo es algo muy común. Espero algún día poder ver lo que otros ven, despertar de este sueño, levantarme de la cama en la que me han acostado y gradualmente me han abandonado, caminar y sentir el frió que siento en la punta de mi nariz recorrer todo mi cuerpo...

Así es, soy extraño, quizá esta sea otra vida, que simplemente, deseo detener...

Emman.

Es el viento

Vuela la paloma en lo alto. Sus ojos contrastan el cielo y se convierte en su reflejo, en el cielo mismo. Lleva consigo lo que pareciese una bola de migajas de pan en su desgastado pico. Se detiene en un matorral mientras divisa una oruga de colores dorados en el hombro de una mujer, levanta su pecho color crema y con un chillido que pronostica la muerte de la oruga, se dispone a realizar el asesinato del día. Como si fuese un acto de trueque, la paloma deja la bola en el hombro de aquella mujer y con un impulso que le provoca sacrificar dos de sus plumas toma a la oruga y se esfuma con el azul y blanco del cielo.
La mujer, sorprendida de aquel suceso que conspiraba con su tranquilo caminar, decide voltear a su hombro en donde yacía aquella bola blanca que dejase el reflejo del cielo. Detuvo su andar y al revisar con indiferencia aquella bola, como el estruendo de un cañón le sorprendió en un instante su respiración y le provoco fuertes latidos; aquella bola también le arrebato una sonrisa y un suspiro. Y como si fuese algo que el viento le hubiese mandado, arrojo al aire aquella bola en respuesta de aquellas sensaciones provocadas.

Aquella esfera extraña era un pedazo de papel con las palabras: Vuela la paloma en lo alto. Sus ojos contrastan el cielo y se convierte en su reflejo, en el cielo mismo. Lleva consigo lo que pareciese una bola de migajas de pan en su desgastado pico. Se detiene en un matorral mientras divisa una oruga de colores dorados en el hombro de una mujer, levanta su pecho color crema y con un chillido que pronostica la muerte de la oruga, se dispone a realizar el asesinato del día. Como si fuese un acto de trueque, la paloma deja la bola en el hombro de aquella mujer y con un impulso que le provoca sacrificar dos de sus plumas toma a la oruga y se esfuma con el azul y blanco del cielo.
La mujer, sorprendida de aquel suceso que conspiraba con su tranquilo caminar, decide voltear a su hombro en donde yacía aquella bola blanca que dejase el reflejo del cielo. Detuvo su andar y al revisar con indiferencia aquella bola, como el estruendo de un cañón le sorprendió en un instante su respiración y le provoco fuertes latidos; aquella bola también le arrebato una sonrisa y un suspiro. Y como si fuese algo que el viento le hubiese mandado, arrojo al aire aquella bola en respuesta de aquellas sensaciones provocadas.

Aquella esfera extraña era un pedazo de papel con las palabras:


"No hoy, no mañana, en donde quiera que estés, siempre deseare tu felicidad y nunca te olvid..."

Emman.

Naranja-Rojizo.

Es otoño. Las olas golpean. El perro ladra cerca de la escuela. Me aturde el sonido del aire mientras mirando sus labios, dirige sus ultimas palabras hacia mí:
Ya no te quiero. Es mejor terminar.
El sonido de las cigarras detiene mis pasos, estoy enfrente de la estación que me pudiese llevar a mi casa, mi cuarto, mi computadora... Esta vez vislumbro el color de la tarde, camino decidido entre las vías, inhalo un viento cargado de imágenes y recuerdos de ella, cierro los ojos y sonrió, mientras mi cuerpo, se une con el color del cielo.